El programa gira en torno a tres
temas principales acerca de los que se debate. El primer tema que se aborda es
sobre el artículo escrito por Miguel
Cardenal, Secretario de Estado para el deporte,
en el que manifiesta su apoyo hacia el Fútbol Club Barcelona frente a sus problemas con hacienda. Este tema
ocupa la discusión de toda la primera
hora. En muchas ocasiones el tema se desvía hacia una óptica más política que
deportiva. Los primeros quince minutos se respetan los turnos de palabra, pero
según avanzan el programa los contertulios
intentan expresar sus opiniones con más vehemencia hasta el punto de que llega a ser molesto
seguir las diferentes intervenciones.
Para la segunda hora, el asunto
sobre el que los distintos tertulianos discuten es acerca de cuáles son los
motivos reales que han empujado a Carles
Puyol a anunciar su retirada. En este caso, se vuelve a producir el mismo fenómeno.
Observamos como lo que aparentemente comienza siendo un asunto deportivo acaba convirtiéndose en un tema completamente político. Los diferentes
colaboradores llegan a discutir y a cuestionar el idioma en el que el defensa
del Barcelona debería haber anunciado su retirada.
La recta final del programa adquiere
un aspecto mucho más relajado y que se aleja de la discusión. Primero se hace
un repaso del jugador del Azuqueca, David Moreno. De forma muy amena se explica
su trayectoria y los colaboradores le realizan preguntas muy escuetas.
Seguidamente se analiza la actualidad más inmediata relacionada con las selecciones
del mundo y más en concreto, con la selección española y la convocatoria de
Diego Costa. Para concluir, el programa los copresentadores ofrecen distintos
videos en tono de humor y se anuncian las portadas de los principales periódicos
deportivos.
En lo que a los tertulianos se
refiere se podría decir que han adquirido la condición de personajes que se
expresan y reaccionan siguiendo un guión. Podemos ver como el inicio del
programa es más calmado y según transcurre los minutos se va alcanzando un
climax que podría relacionarse con el momento de más tensión del programa, el
cara a cara entre Tomás Roncero y Cristina Cubero. Después, el programa rebaja
su tensión. En muchas ocasiones los diferentes contertulios rozan lo obsceno y aberrante, no se llega a
comprender qué es lo que defienden y qué es lo que critican. No respetan los
turnos de palabra lo que hace que en
muchos momentos resulte hasta molesto seguir el debate. Los temas deportivos
pasan a un segundo plano dejando que la discusión y la polémica ocupen un lugar
principal.
En mi opinión, El Chiringuito de
Jugones es un programa de entretenimiento lejos del periodismo deportivo. La
información ocupa un lugar secundario, la polémica es el actor protagonista
durante las más de dos horas de emisión.
Se escogen tres o cuatro temas principales, los cuales se someten a debate por
unos tertulianos que no mantienen los
turnos de palabra y se faltan al respeto en innumerables ocasiones. A parte de
esos temas, considero que el programa tiene poca preparación, muchas de sus
partes se dejan a la improvisación. El presentador y conductor del programa no
guía en ningún momento los debates, parece no importarle que estos adquieran un
tinte político o que los contertulios se falten al respeto. Además expresa su opinión final a modo de
conclusión sin que nadie pueda replicarle.
En definitiva, considero que es
un programa de mero entretenimiento muy alejado de lo que podríamos considerar
periodismo deportivo de calidad. Los temas que se abordan se centran en la
polémica más que en análisis reales o
aspectos puramente deportivos.
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